La agitación en la enfermedad de Alzheimer es uno de los síntomas neuropsiquiátricos más complejos de manejar y una causa frecuente de sobrecarga del cuidador, institucionalización y deterioro acelerado. Hasta ahora, las opciones farmacológicas aprobadas se limitaban a los antipsicóticos, cuyo uso en personas con demencia está rodeado de riesgos significativos: acontecimientos cerebrovasculares, sedación, caídas y aumento de mortalidad. La aprobación de un fármaco con un mecanismo distinto abre un espacio terapéutico largamente esperado.
La FDA ha aprobado Auvelity (dextrometorfano-bupropión) como primer tratamiento oral no antipsicótico para la agitación asociada a Alzheimer. La decisión se basa en los ensayos ADVANCE‑1, ACCORD‑1 y especialmente ACCORD‑2, este último con un diseño de retirada aleatorizada que mostró una reducción marcada del riesgo de recaída (HR 0,276; p=0,001) y una mayor estabilidad conductual en quienes continuaron el tratamiento. Aunque los estudios de tratamiento agudo muestran resultados más heterogéneos, el conjunto de las pruebas apunta a un efecto clínicamente relevante en la prevención de recaídas. Su mecanismo —modulación NMDA y sigma‑1 por dextrometorfano, potenciado por la inhibición de CYP2D6 por bupropión— lo diferencia claramente de los antipsicóticos tradicionales.
En el contexto actual, donde se busca reducir el uso inapropiado de antipsicóticos y avanzar hacia intervenciones más seguras, Auvelity representa una alternativa prometedora, aunque no exenta de precauciones. El perfil de seguridad incluye mareo, somnolencia, síntomas gastrointestinales y riesgo de hipertensión, además de una advertencia de riesgo suicida en adultos jóvenes por su componente antidepresivo. Es un avance significativo, pero su integración en la práctica real requerirá prudencia, formación y una evaluación individualizada del riesgo beneficio.
Grupo de Deterioro cognitivo
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