El insomnio crónico es un problema frecuente en las personas mayores y se asocia a deterioro funcional, síntomas depresivos, peor calidad de vida y un mayor uso de hipnóticos. Aunque la terapia cognitivo-conductual es el tratamiento de primera línea, su acceso limitado y la demora en los beneficios favorecen el uso de fármacos. En este contexto, mirtazapina —un antidepresivo tetracíclico con efectos sedantes por bloqueo serotoninérgico e histaminérgico— se prescribe de forma habitual pese a la falta de ensayos clínicos robustos en población mayor.
El MIRAGE es un ensayo clínico aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo, realizado en un hospital universitario canadiense1. Incluyó a 60 adultos ≥65 años con insomnio crónico según criterios diagnósticos formales, asignados a mirtazapina 7,5 mg o placebo durante 28 días.
El resultado principal fue el cambio en la Insomnia Severity Index (ISI). Los resultados muestran que mirtazapina fue claramente superior al placebo: la reducción media del ISI fue de –6,5 puntos (IC95% –8,3–4,8) frente a –2,9 (IC95% –4,4 –1,4), con p = 0,003. Además, mejoró parámetros subjetivos como el tiempo despierto tras el inicio del sueño, el tiempo total de sueño y la eficiencia del sueño. El 50% de los participantes alcanzó respuesta clínica y el 40% logró remisión. No se registraron acontecimientos adversos graves pero seis participantes del grupo mirtazapina interrumpieron el tratamiento por efectos adversos como somnolencia diurna, confusión o síntomas pseudogripales, frente a uno en el grupo placebo.
Por tanto, la mirtazapina puede ser una opción eficaz a corto plazo para el insomnio crónico en mayores, especialmente cuando otras alternativas no son viables, pero su perfil de efectos adversos exige una selección cuidadosa y un seguimiento estrecho. Estudios más amplios y de mayor duración ayudarán a definir su papel exacto y a identificar qué tipo de pacientes pueden beneficiarse más.
Grupo GBE
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