Los pacientes con demencia avanzada y sospecha de neumonía tienen un riesgo muy elevado de muerte y con frecuencia reciben antibióticos, pese a que apenas hay pruebas de su beneficio. No existen ensayos clínicos aleatorizados que demuestren de forma concluyente que estos fármacos mejoren la supervivencia, la calidad de vida o el confort en esta población. Los datos proceden sobre todo de estudios observacionales, con muchos sesgos. Algunos sugieren que los antibióticos podrían retrasar la muerte solo unos días, sin modificar el pronóstico a medio plazo.
El uso de antibióticos también conlleva riesgos relevantes: efectos adversos (insuficiencia renal, diarrea, infecciones por Clostridioides difficile), procedimientos invasivos y traslados hospitalarios que suelen ser especialmente gravosos para personas con demencia avanzada. Además, existe un importante sobreúso, ya que muchos tratamientos se prescriben sin criterios clínicos claros de infección bacteriana, contribuyendo a la resistencia antimicrobiana. Las prácticas varían mucho entre países y regiones, influidas por la cultura institucional, las preferencias de familiares y profesionales, y el acceso a cuidados paliativos.
Ante estas incertidumbres, los autores proponen un ensayo clínico aleatorizado, doble ciego y multicéntrico que compare antibióticos intravenosos frente a placebo, ambos con tratamiento de soporte estandarizado1. El objetivo principal sería la supervivencia a 30 días, y como secundarios la supervivencia a más largo plazo, la calidad de vida, el confort, la carga de síntomas y los eventos adversos. Este estudio permitiría generar evidencia sólida para orientar decisiones compartidas, equilibrando la posible prolongación de la vida con el confort y los objetivos centrados en el paciente.
Grupo Píldoras GBE
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