La medición del calcio es fundamental para diagnosticar y manejar trastornos del metabolismo mineral, pero existe debate sobre la utilidad real de ajustar el calcio total según la albúmina. Aunque el calcio ionizado es la fracción fisiológicamente activa, su medición es menos accesible, por lo que en la práctica se recurre con frecuencia al calcio total y a fórmulas de corrección —especialmente la de Payne— pese a que su validez nunca ha sido demostrada de forma clara. La preocupación es que estas fórmulas puedan inducir errores diagnósticos, especialmente en pacientes con hipoalbuminemia.
Este estudio transversal poblacional incluyó a 22 658 adultos de Alberta (Canadá) con mediciones simultáneas de calcio total e ionizado entre 2013 y 20191. Se evaluó la correlación entre el calcio ionizado (estándar de referencia) y el calcio total sin ajustar, así como 10 fórmulas de corrección. El calcio total mostró una correlación más fuerte con el calcio ionizado que la fórmula simplificada de Payne, y similar o superior a la mayoría de fórmulas alternativas. Además, al clasificar a los pacientes en hipo-, normo- o hipercalcemia, el calcio total presentó el mejor acuerdo global (74,5%), mientras que las fórmulas de Payne redujeron notablemente la concordancia y generaron frecuentes errores de clasificación, especialmente en presencia de hipoalbuminemia.
El uso rutinario de fórmulas de calcio ajustado aporta poco valor clínico y puede inducir errores significativos, como infradiagnosticar hipocalcemia o sobrediagnosticar hipercalcemia. En la práctica habitual, el calcio total sin ajustar parece ser la alternativa más fiable y pragmática al calcio ionizado, salvo en situaciones muy específicas. El estudio también revela una dependencia excesiva de las fórmulas de corrección en la práctica clínica, lo que subraya la necesidad de revisar protocolos y promover un uso más racional de las pruebas de calcio.
Grupo Píldoras GBE
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